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jueves, 30 de diciembre de 2021

El reforzamiento de mandos aversivos y su papel en el establecimiento y mantenimiento de conductas de tipo autista.

 


Drash y Tudor describen seis tipos de contingencias que pueden estar presentes en los entornos de algunos niños diagnosticados con autismo y sugieren que estas contingencias explican la etiología de los comportamientos "autistas".

Para ellos el autismo se entiende como un trastorno de la conducta verbal en forma de contingencia, donde las contingencias de reforzamiento durante el primer al tercer año de la vida del niño pueden operar para establecer y mantener aquellas conductas que luego resulten en un diagnóstico de autismo.  El primer tipo de contingencia es:

1. Refuerzo de mandos vocales aversivos, como llorar o gritar, y otras conductas de evitación que son incompatibles con la adquisición de conducta verbal apropiada para la edad.

El primer tipo de comportamiento verbal que emiten los bebés, los primeros llantos, son de naturaleza respondiente y gradualmente quedan bajo un control operante como mandos vocales, cuando un cuidador responde a estos llantos.

Si los cuidadores proporcionan inadvertidamente refuerzo por llorar, quejarse o gritar, antes de requerir mandos vocales apropiados para la edad, se puede establecer un repertorio de mandos vocales aversivos.

Por ejemplo, para evitar, escapar del llanto aversivo del bebé, los cuidadores pueden presentar rápidamente el biberón sin requerir primero una respuesta ecoica a la indicación.

Si esta relación se prolonga, el cuidador puede evitar por completo los llantos aversivos del bebé proporcionándole comida, leche y otros reforzadores sin solicitar primero respuestas vocales adecuadas.

Así se habrá reforzado aún más la probabilidad de que el bebé llore en respuesta a futuras demandas de respuestas verbales.

Los mandos verbales aversivos, para los cuidadores, del niño pueden interferir y, en última instancia, terminar con los esfuerzos de enseñanza del lenguaje de los padres y, por lo tanto, evitar la adquisición de un comportamiento verbal apropiado para su edad.

Después de que las contingencias hayan dado forma a un repertorio de mandos vocales aversivos, estará presente el control del estímulo sobre estas respuestas.

El niño mostrará una mayor tendencia a emitir mandos vocales aversivos y otras conductas de evitación en situaciones similares a las que fueron reforzadas previamente.

Por ejemplo, el niño puede llevar al padre al refrigerador y esperar a que le den jugo o leche. Si el padre intenta exigir que el niño diga primero "jugo" o "leche", el niño puede llorar o gritar hasta que le den el jugo. De este modo, se terminan los esfuerzos de enseñanza y se refuerza aún más el mando aversivo.

La mayoría de los niños pequeños que reciben atención (por autismo) tienen repertorios conductuales que reflejan la influencia de este paradigma.

El típico niño de esta categoría es un niño de 3 años y medio remitido para tratamiento debido a un severo retraso en el lenguaje.

La evaluación, generalmente revela que el niño no produce palabras u otro comportamiento verbal apropiado para su edad, y emite comportamientos de oposición severos.

Durante la evaluación, grita fuerte cuando se le pide que emite una palabra o un sonido. Sus respuestas iniciales son gritos o rechazos de las tareas.

Generalmente los cuidadores informan que en casa cada vez que pide al niño a producir una palabra, sonido o alguna actividad, el niño gritaba hasta que dejan de pedirle que genere algún comportamiento verbal.

Como se observa, una sola vocalización, el mando vocal aversivo, un llanto o grito, funcionaba como un mando genérico y polivalente que el niño emite para obtener refuerzo o para escapar o evitar actividades.

La aversión del comportamiento del niño desanimó los intentos de los padres de enseñar un comportamiento verbal más apropiado.

Hay otras conductas vocales que, aunque no son tan aversivas, son funcionalmente equivalentes a los mandos aversivos en el sentido de que son incompatibles con las conductas vocales apropiadas para la edad y previenen la adquisición de ellas.

Una vez que se establece un repertorio de mandos vocales aversivos, puede ser extremadamente resistente a la modificación.

Además, estos comportamientos aversivos también pueden prevenir o inhibir el establecimiento de vínculos socioemocionales y otros comportamientos sociales.


Drash, PW y Tudor, RM (2004). Un análisis del autismo como un trastorno de la conducta verbal en forma de contingencia. Análisis de la conducta verbal20, 55-62.


miércoles, 3 de junio de 2020

Educación especial frente a la nueva normalidad.


No podemos detener el trabajo con niños con retardo en el desarrollo. Desde el análisis conductual se trabaja para desarrollar repertorios académicos y de conducta. También se hace énfasis en conductas de seguridad y autocuidado. Ante la nueva normalidad adaptamos procedimientos para intervenir en el desarrollo de estos repertorios, usando todo tipo de tecnologías.



miércoles, 4 de marzo de 2020

Técnicas de modificación conductual.



El análisis conductual aplicado, abarca un conjunto de técnicas de marcado carácter científico, cuya principal virtud es centrarse en la conducta, en lugar de supuestos procesos patológicos físicos e intrapsíquicos. Los programas y técnicas de modificación de conducta han mostrado a lo largo del tiempo un alto nivel de efectividad como estrategias científicas para la intervención de conductas problemáticas (Ribes, 1980; Ribes, et al., 1986; Kazdin, 1996; Granado, 2002).
Los programas y técnicas de modificación conductual, se basan en un análisis funcional de la conducta, que es el proceso de recopilación de datos previos a la intervención, y consiste en la identificación de sucesos antecedentes y consecuentes, temporalmente contiguos al comportamiento, que propician y mantienen el comportamiento. Los datos obtenidos proporcionan el fundamento sobre el que se diseña el programa de intervención. También se emplean para determinar la eficacia de la intervención durante la etapa de evaluación del proceso de modificación del comportamiento (Ribes 1980).

González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas

lunes, 14 de octubre de 2019

Análisis conductual aplicado, como modelo de evaluación e intervención.

Los procedimientos que componen la tecnología conocida como modificación de conducta, son procedimientos experimentales aplicados en los ambientes naturales. Al conjunto de técnicas de modificación de conducta que surgen directamente del condicionamiento operante, se les ha denominado análisis conductual aplicado (Ribes, 1980).

El término análisis conductual aplicado se hizo popular en 1968 con la fundación de la revista Journal of Applied Behavior Analysis (Sos-Peña, Carpintero & Tortosa, 1987). El análisis conductual aplicado es uno de los métodos de la psicología aplicada al campo de la educación especial, que se deriva de los principios del condicionamiento operante, centra su atención en conductas con relevancia social o importancia clínica (Ribes, 1980, Macotela, 1990).

Procura identificar y analizar las variables que controlan las conductas (Martin & Pear, 2008). Para esto, se han empleado varios procedimientos de evaluación para identificar los eventos que tienen influencia sobre el comportamiento inadecuado (Bijou, et al., 1968; Cataldo, Bessman, Parker, Pearson & Rogers, 1979; Epstein, Parker, McCoy & McGee; 1976; Strain & Ezzelle; 1978; Touchette, MacDonald & Langer, 1985).


González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas. (Tesis que para optar por el grado de maestro en psicología (educación especial) UNAM, FES-Zaragoza). Recuperado de http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0796306/Index.html

jueves, 13 de junio de 2019

INTERRUPCIÓN Y RE DIRECCIÓN DE RESPUESTA (IRR)




Es un procedimiento usado para disminuir conductas que interfieren con una tarea, predominantemente las respuestas, estereotipadas y autolesivas. Que son mantenidas, probablemente por reforzamiento sensorial y no por la atención o escape, siendo resistentes a los procedimientos de control.  El IRR contiene dos componentes principales

1.- Interrupción de respuesta.
Se evita que el sujeto ejecuté en el comportamiento de interferencia, usando un bloqueo físico y/o verbal a los intentos del sujeto de ejecutar la conducta de interferencia.

2.- Redirección de respuesta.
El Segundo componente de la intervención, se dirige a promover en el sujeto una conducta alternativa más apropiada.


Ahearn, W. H., Clark, K. M., MacDonald, R. P. ., & In Chung, B. (2007)


martes, 7 de agosto de 2018

La educación especial como una intervención estructurada



Comenzamos este apartado exponiendo lo que entendemos por educación especial, subrayando que lo aquí expuesto, es tan sólo para acotar nuestra posición, porque consideremos que este es un tema a debatir,   y desgraciadamente, el estudio de esta problemática excede los límites del presente trabajo.
También es importante señalar que nuestra postura, se atiene a necesidades prácticas. Esto es, hacer uso de una definición operacional que permita distinguir en la práctica los componentes observables y mesurables de las conductas a intervenir.
Contar con métodos de evaluación que identifiquen déficits y excesos específicos que permitan organizar e instrumentar programas instruccionales.
Para nosotros, lo importante es definir con la mayor precisión posible en qué áreas y con qué prioridades se debe intervenir aplicando, procedimientos, entrenamiento y enseñanza sencillos, eficaces y adecuados a las condiciones del usuario. Haciendo énfasis en trabajar con la conducta observada y no con entidades hipotéticas, definida en términos cuantitativos y funcionales, delimitando con claridad el contexto de interacción en razón a sus relaciones funcionales establecidas entre el medio y la conducta.
Nuestro papel como psicólogos aplicados, o analistas conductuales, bajo estas condiciones es de aplicador de contingencias, instructor, programador y evaluador de procedimientos, alejándonos de las tentaciones teóricas y experimentales.
Esta necesidad surge, sobre todo, a la necesidad,  responder a las necesidades de nuestros usuarios. Por lo que es necesario contar con una tecnología probada, económica y de fácil acceso, para intervenir de manera eficaz en casos de educación especial con poca o ninguna consulta interdisciplinaria, abaratando los costos de la intervención.
La elección del Análisis Conductual Aplicado como tecnología de intervención, satisface nuestras necesidades, debido en primer lugar, a que aporta teorías objetivas y funcionales sobre el aprendizaje, en segundo lugar propone técnicas para la modificación de conductas para niños con diversos requerimientos especiales. En tercer lugar permite observar y comprender cómo se establecen en un medio natural, las conductas, esto es identifica las relaciones funcionales. En cuarto lugar propone una evaluación funcional que ayuda a definir operacionalmente el comportamiento.
“El hecho de que se trate de un conjunto de técnicas, basadas en los mismos principios generales y aplicables a todo tipo de problemas de conducta, ha dado lugar a que desaparezcan los límites entre lo que es un problema clínico, uno de educación y uno de retardo o rehabilitación; en modificación de conducta lo menos importante es el nombre que se dé al mal”. (Galindo, Bernal, Hinojosa, Galguera, Taracena y Padilla, 1980).
Tal vez desde este enfoque, sea necesario abandonar el termino de educación especial, cosa de por si improbable. Lo que en realidad importa es que se ha encontrado datos, cada vez más numerosos, que corroboran la efectividad de esta tecnología.
Por lo tanto y para el propósito del presente trabajo y partiendo del Análisis Conductual Aplicado, entendemos por educación especial, una intervención estructurada que implica un cambio sistemático de las contingencias sociales, para alterar el desarrollo psicológico de las personas (Wahler, R. G., 1978, Ribes, 2012).
La intervención se basa en teorías generales del aprendizaje de las que se deriva procedimientos para el trabajo con niños con diversos requerimientos especiales de enseñanza por presentar retardo en su desarrollo.
La tecnología derivada del enfoque conductual brinda valiosas aportaciones que demuestran ser particularmente eficaces. En lo que respecta a la aplicación de principios conductuales en la educación especial, cabe mencionar las siguientes.
  1. Procedimientos de evaluación.
El diagnóstico conductual, más que un medio de clasificar o etiquetar conductas, es una medida de la ejecución de una persona en un momento dado, medida con la cual se pueden diseñar procedimientos de intervención eficaces y efectuar comparaciones de los cambios producidos por los procedimientos de intervención (Galindo, et al. 1980).
IMG_20180719_142215Su objetivo es hacer un análisis minucioso de las diferentes funciones que una conducta o conductas establecen en uno o más contextos. Es importante señalar que la evaluación se efectúa en términos funcionales, independientemente de las condiciones orgánicas inferidas a partir de la conducta. Para esto, se han empleado varios procedimientos de evaluación para identificar los eventos que tienen influencia sobre el comportamiento inadecuado.
Tales procedimientos se han agrupado en tres grupos: Experimental (Carr y Durand, 1985; Day et al., 1988; Iwata, Dorsey, Slifer, Bauman y Richman, 1982). Descriptivo (Bijou, Peterson, & Ault, 1968, Touchette et al., 1985), o una combinación de Descriptivo y Experimental, donde la principal distinción es el control de las variables. (Mace & Lalli, 1991). Más adelante abordaremos sus características.
  1. Procedimientos de intervención.
El rasgo común de todos estos procedimientos es la estructuración sistemática de las condiciones ambientales para cambiar la conducta del usuario, es decir, para establecer, mantener, transformar o eliminar repertorios conductuales (Galindo, et al, 1980).
Hay diferentes procedimientos para: a) La adquisición de conducta; b) el mantenimiento de conductas; c) para facilitar la emisión de algunos tipos de conducta; d) y para debilitar o reducir la posibilidad de la conducta (Ribes, 1980)
Son técnicas con un marcado carácter científico, cuya principal virtud es centrarse en la conducta en lugar de supuestos procesos patológicos físicos e intrapsíquicos. Los programas y técnicas de modificación de conducta, han mostrado a lo largo del tiempo un alto nivel de efectividad como estrategias científicas para la intervención de conductas problemáticas.
  1. Pronóstico.
Éste se formula en base en la adquisición o extinción de una o varias conductas terminales que se deben de obtener al finalizar el tratamiento, el grado de acierto del pronóstico se basa en la adquisición o extinción de dichas conductas (Ribes, 1980). Hacer un pronóstico conductual, es establecer el repertorio mínimo a alcanzar al finalizar la intervención
Este se basa siempre en el repertorio de entrada, como en la posibilidad de manipular libremente las condiciones necesarias para el desarrollo del repertorio terminal deseado (Ribes, 1980).
  1. La conducta es aprendida.
El enfoque conductual considera que la mayoría de las conductas son susceptibles de ser aprendidas. No considera a la conducta anormal como distinta de la conducta normal en función de la forma en que se desarrolla o mantiene. (Kazdin, 1978).
La definición fundamental de trastorno psicológico, independientemente de la forma que tome, es en función del juicio de la sociedad respecto de lo que es una conducta aceptable, y este juicio implica la frecuencia o la intensidad de la conducta (Ross, 1980).
Bajo esta línea de pensamiento los problemas que aborda la educación especial, se conciben como excesos o limitaciones conductuales. En consecuencia, al individuo con requerimientos de educación especial, se le aborda con el fin de disminuir o eliminar dichos excesos así como establecer o incrementar sus repertorios de conducta con objeto de superar las limitaciones (Macotela, Silvia, 1990)
  1. Retardo en el desarrollo
Bijou (1982) ha sugerido el concepto de retardo en el desarrollo para sustituir el de retardo mental de la psicología tradicional y explicar los déficits de la conducta infantil.
IMG-20180322-WA0001“El retardo se consideró como una desviación en el desarrollo psicológico y, por consiguiente, se utiliza el término desarrollo en vez de retardo mental. Las diferencias entre el desarrollo normal y el retardo radican en la naturaleza de las condiciones y las interacciones del desarrollo, pasado y presente. El desarrollo normal, cambios progresivos en las interacciones entre el individuo y el medio, se da a través de la acción de condiciones biológicas, sociales, y físicas que se desvían de lo normal en grados extremos; mientras más extremas sean las desviaciones, más retardado será el desarrollo ” (Bijou, 1975 citado en Galindo, 1980, p.18).
En esta definición, se puede observar, se toman elementos que definen a la conducta, considerando las relaciones entre eventos observables y definiendo funcionalmente esas relaciones; en donde la conducta del retardado está en función de su historia genética y adaptativa, y es inadecuada desde el punto de vista adaptativo.
Para Galindo (1980) la conducta retardada o no, está determinada por cuatro factores básicos:
  1. Los determinantes biológicos del pasado
  2. Los determinantes biológicos actuales
  3. La historia previa de interacción del sujeto con el medio, y
  4. Las condiciones ambientales momentáneas.
En base a la definición que ofrece Bijou, se puede entender que el aprendizaje, es un concepto clave para entender el retardo; con esto, la ausencia de repertorios básicos o la presencia de repertorios inadaptativos se explican, no solo apelando a una deficiencia intelectual hipotética ni a un impedimento orgánico, sino considerando que a partir de ciertas condiciones extraordinarias biológicas, físicas o sociales, el individuo no ha aprendido aquello que la comunidad requiere de todos sus miembros para vivir en sociedad (Galindo, 1980).
En cierto modo, todos sufrimos ele algún tipo de “retardo” , en el sentido de que no tenemos alguna habilidad o capacidad (léase: alguna forma de conducta) que la mayoría de los demás si manifiestan; por ejemplo, escribir sin faltas de ortografía, redactar eficientemente un texto, hablar, entender, leer y escribir textos en inglés, etc..
Ribes (2012) sostiene que el término educación especial comprende tres conceptos diferentes: el primero hacer referencia a la rehabilitación para la autosuficiencia individual y social; el segundo a los procedimientos especiales para el aprendizaje de destrezas, habilidades y conocimientos de carácter académico; y, finalmente, el desarrollo de potencialidades excepcionales en individuos “sobredotados” en algún sentido. La educación especial es un gran saco en el que se colocan todos aquellos problemas que se consideran atípicos del desarrollo.


González, Guadarrama. G., (2019). El trastorno por déficit de atención como clase jerárquica de respuestas. (Tesis que para optar por el grado de maestro en psicología (educación especial) UNAM, FES-Zaragoza). Recuperado de http://132.248.9.195/ptd2019/octubre/0796306/Index.html